Qué es Biodanza

La primera experiencia es algo inesperado y agradable.

Es tan sencillo y tan esencial e importante que las personas que prueban una sesión por primera vez se maravillan.

El espacio invita a conocernos desde el ser humano que somos, y no desde nuestras posesiones o logros materiales. Es un lugar de aprendizaje de situaciones de la vida ordinaria llegando a poder modificar conductas que no son saludables en la vida de cada uno. Aprendes a poner lo realmente importante al centro que es la vida, vivir saludable y felíz.

Suena la música y la emoción se pone en marcha, el cuerpo se activa y empieza el movimiento, un movimiento vital. La sangre fluye, el corazón trabaja, la respiración se activa y el cuerpo se pone en movimiento de una forma muy sencilla, casi caminando.

La emoción positiva juega un papel importante, nos hace sentirnos más vivos y vivas. La autoestima aumenta y sientes el poder que tienes.

Cada uno diferente puede valorar la singularidad y la diversidad, en un solo espacio.

No se habla, porque no hace falta hablar. La mayor parte de nuestra comunicación con otros no es a través de la palabra, sino de nuestra gestualidad y postura corporal. De tal modo, que aquí hablan el cuerpo, las emociones y las miradas.

El facilitador ofrece un breve contexto del contenido de la clase de forma sencilla y los participantes cogen el protagonismo pudiendo expresar, ser, teniendo el propio espacio para sentir y volver al único lugar donde alberga la certeza de cada uno. El corazón. Poco a poco recuperamos nuestro Ser-en-el-mundo.

Biodanza no es un dogma, ni una religión, ni un sistema de creencias específico. Su conducción simplemente invita a la persona a encontrarse consigo misma, con el otro, con la vida, y lo que cada uno descubra allí, es legítimo, valorado y protegido por el facilitador/a, la persona misma, y el grupo.

Por eso es tan potente lo que ocurre, cada uno/a se permite en ese contexto protegido sentir lo que lleva dentro, sin moralismos y reconocerlo. El grupo mantiene un ambiente de escucha y respeto y acaba formando un colchón afectivo que en la vida de cada participante durante el periodo de asistencia cobran una importancia vital.

Cada grupo de Biodanza es una gran familia ecológica llena de relaciones enriquecidas y profundas para poder crecer juntos en el día a día y compartir las vivencias.

 

agradecimiento a http://biodanzacentral.blogspot.com